jueves, 30 de agosto de 2012

El cuñado. Minificción

Clara se abrochó el brassiere: -Tu hermano está por llegar. -¿Y qué hay de nosotros?- Él tiene junta de consejo mañana todo el día- Mario se puso sus tenis y su playera roja: -Mañana tengo que estudiar, ¿Nos vemos el domingo?.- El domingo es día de misa- Y Clara se volvió a poner su collar de perlas. Afuera el sol quemaba.



miércoles, 13 de junio de 2012

¡Ay, por favor, ya no hablen de política!




En estos días de actividad electoral y propaganda política, con temor y decepción me encuentro cada vez más personas (básicamente mujeres), que protestan en sus muros de Facebook porque sus contactos "han secuestrado el sitio y no hacen más que hablar de política, como si fueran expertos en la materia".

Tal vez muchas de ellas no lo saben por su edad, o tal vez lo olvidaron, que durante muchos años, nuestro país vivió en un régimen donde la libertad de expresión era sólo una fachada, había monstruos y vacas sagradas INTOCABLES, empezando por el Presidente de la República. 


Hubo presidentes como Luis Echeverría, que provocó la caída de Julio Scherer, director del periódico Excélsior, a raíz de publicar artículos que le molestaban pues denigraban su persona, según él.

Fueron muchísimos años de mordazas y represión para los críticos del régimen priista. A partir de 1988 vino un proceso de democratización, de lucha social que culminó con el derrocamiento del PRI en el poder en el año 2000. Con críticas y todo, tepocatas, botas, dichos y lo que gusten y manden, Vicente Fox  retomó los reclamos de la lucha social, lidereada principalmente por la izquierda, y democratizó muchas partes de la vida pública, empezando por la libertad de expresión.

A partir de él, se desdoró, se desacralizó la investidura presidencial para ponerla al nivel de los demás mortales. El presidente dejó de ser omnipotente e intocable. Los periodistas agachones, que antes no se atrevían a levantar la cabeza en gobiernos priístas, se dieron vuelo con la nueva libertad adquirida y por primera vez en más de setenta años, pudieron expresar y criticar a sus anchas no sólo al Presidente de la República sino a todo el aparato de gobierno.

Nunca como antes, hemos vivido la libertad de expresión en nuestro país. ¿Que falta mucho por hacer? De acuerdo, y es trabajo de todos nosotros, no solo de los gobernantes, lograr una sociedad cada vez más democrática, más informada, más crítica y reflexiva. Lo cierto es que estamos en el camino de.

No los voy a marear con una lista de nombres o movimientos que lucharon por estos cambios democráticos. Bastará recordar, para propósitos de este artículo, que fueron hombres y mujeres de distintas filias políticas, edades, creencias religiosas, estratos sociales, que lucharon tenaz e incansablemente por democracia y libertad.


Y ahora mis queridas amigas, se molestan porque algunos decidimos invertir parte de nuestro tiempo y espacio en Facebook y en otras redes sociales en expresar nuestras opiniones y puntos de vista sobre la situación política de nuestro país. Perdón si afeo sus preciosos paisajes color de  rosa, si les llega polvo a sus coches lavaditos, si les hecho a perder sus garden parties, sus baby showers, sus precopas, perdón si muevo sus pamelas cubiertas de flores en sus tardes de té.

No pretendo que compartan mis convicciones políticas. Pero que exhorten a mi y a varios a que dejemos de utilizar las redes sociales como medio de expresión, me parece preocupante y triste, por decir lo menos. Si no quieren leer todos los comentarios políticos, es respetable. Lo triste es que no quieran enterarse DE NADA que tenga que ver con política, porque les echa a perder la diversión del momento. Preocupante. Luego vienen las quejas contra los gobiernos , el desgarrarse las vestiduras y la victimización.

Apunto también, que no es necesario ser expertos en un tema para opinar sobre él, mucho menos en una red social. Por dejar que OTROS, piensen por nosotros, analicen por nosotros, reflexionen por nosotros, y hablen por nosotros, es que estamos como estamos. El domingo pasado en un programa pos debate de Cadena Tres, uno de los críticos decía que no se les podía exigir a los votantes mexicanos, el nivel de análisis de los votantes suecos, por ejemplo. El comentario me caló. Me pisó un callo el recanijo. Tiene gran parte de razón. Ese es el punto, necesitamos convertirnos en electores, en votantes más críticos, analíticos y reflexivos.

L@s invito, atentamente, a que revisen de vez en cuando algun artículo, algúna revista, alguna nota que l@s mantenga informados sobre lo que estamos viviendo. Corren tiempos difíciles e intensos. No cerremos los ojos. Abrámoslos todo lo que podamos.

Les dejo con un artículo que Guadalupe Loaeza publicó en UNOMASUNO el 6 de noviembre de 1982 y que da título a la presente entrada. Vayan a la página 17 del libro que lo contiene (Las niñas bien.Loaeza, Guadalupe, 1987, Editorial Océano). Lean el artículo. Disfrútenlo. Diviértanse. Revisen si hay algo ahí que les pueda aportar una sonrisa, unas cejas levantadas, o un tema de reflexión. ¿Qué tanto hemos cambiado como sociedad, en treinta años?:


Espero sus comentarios y agradezco que sigan mi blog y lo recomienden.


Raúl Antonio Reding 











domingo, 3 de junio de 2012

¿Qué leemos?: "Noticias del Imperio" de Fernando del Paso

En esta sección de mi blog personal, iré comentando y recomendando los libros que de alguna manera me han marcado (Saludos, EPN). No todos serán obras maestras, me gusta leer variadito. Como muchos de ustedes saben, la lectura y la escritura siempre han estado presentes en mi vida, mis libros  tan queridos, constituyen parte de mi universo interno.

En esta ocasión, quiero hablar de "Noticias del Imperio" de Fernando del Paso 1987, México, D.F.

Noticias del Imperio es la crónica desgarradora, viva y llena de detalles, del Segundo Imperio Méxicano (1864-1867). En forma de novela histórica, nos habla de cómo Maximiliano de Habsurgo y Carlota de Bélgica, llegaron a convertirse en emperadores de México, su fugaz paso por nuestra historia, sus debilidades, miedos, obsesiones, ambiciones y arrepentimientos, así como su trágico y romántico final.

"Yo soy María Carlota de Bélgica. Emperatriz de México y de América. Yo soy María Carlota Amelia, prima de la Reina de Inglaterra, Gran Maestre de la Cruz de San Carlos y Virreina de las provincias del Lombardovéneto acogidas por la piedad y la clemencia austriacas bajo las alas del águila bicéfala de la Casa de los Habsburgo. Yo soy María Carlota Amelia Victoria, hija de Leopoldo Príncipe de Sajonia-Corburgo y Rey de Bélgica, a quien llamaban el Néstor de los Gobernantes y que me sentaba en sus piernas, acariciaba mis cabellos castaños, y me decía que yo era la pequeña sílfide del Palacio de Laeken. Yo soy María Carlota Amelia Victoria Clementina, hija de Luisa María de Orleáns, la reina santa de los ojos azules y la nariz borbona que murió de consunción y de tristeza por el exilio y la muerte de Luis Felipe, mi abuelo, que cuando todavía era Rey de Francia me llenaba el regazo de castañas y la cara de besos en los Jardines de las Tullerías." 

Así inicia su obra Fernando del Paso (1 de abril de 1935, Ciudad de México), en un in crescendo delicioso y dramático que me provoca pensar en juegos pirotécnicos, castillos, charreteras, vestidos hampones, vajillas, etiquetas, soldados, cartas, batallas, secretos, intrigas, traiciones, sexo, pasión y desesperanza. 


Los capítulos impares, están dedicados a los recuerdos de Carlota a los ochenta y seis años de edad, completamente loca, recluída en el Castillo de Bouchot por sesenta años desde que perdió la razón. Los recuerdos son azarosos, desordenados, llenos de color, de texturas, de olores, de sonidos, de hielo, fuego, luz y sombras. En ello se van enhebrando los retazos de su historia y la de Maximiliano, mezclados con la historia de México. Son los capítulos más poéticos y conmovedores, recargados como el churrigueresco de datos, nombres, fechas y anécdotas.


Los capítulos pares, constituyen la crónica histórica, metódica, maniática, llena de erudición y de datos de nuestro México lindo, desde 1861 hasta 1867.


Tengo entendido que Fernando del Paso pasó varios años tan sólo en reunir todos los datos históricos para escribir el libro, hurgando en bibliotecas y archivos personales en América y Europa. Es impresionante la cantidad de información que da en cada página, no me imagino cómo logró manejar tanto conocimiento y dosificarlo a través de la novela, pensado especialmente, que cuando escribió este libro, no se contaba con los adelantos tecnológicos de hoy en día.


Noticias del Imperio es una JOYA, así, con mayúsculas, de la literatura mexicana contemporánea. Mezcla la poesía, la imaginación, lo que no fue pero pudo haber sido, con nuestra historia, nuestras costumbres, nuestra gastronomía, nuestra realidad. Así, todo junto, todo revuelto, todo enmañarado. Así le queda a Fernando del Paso, una filigrana de plata, bella, etérea, que habla de nuestra propia identidad como país y como pueblo.


Es una novela para disfrutarse, para cultivarse, para informarse, y sobre todo, para sentirse. No importa que después de leer el libro no recordemos todos los nombres, todas las fechas, todas las batallas. La obra logra comunicarnos esa emoción, esos días de luchas y de intrigas, entre conservadores y liberales, entre clérigos y seglares, entre monárquicos y republicanos, entre mexicanos y extranjeros.


El libro está lleno de historias interesantes y datos anecdóticos, como que Maximiliano y Carlota pasaron su primer noche en la Ciudad de México, en Palacio Nacional, sobre una mesa de billar, porque las chinches se los estaban comiendo en su cama. Nos enteramos que la canción preferida de Carlota era la habanera "La Paloma", y que Max tenía como amante a la hija del jardinero que les cuidaba su casa de La Borda en Cuernavaca. Nos enteramos que Carlota no podía tener hijos, y que disfrazada con espesos velos negros, fue a un mercado de hierbas a comprar una pócima para embarazarse, la mujer herbolaria, partidiaria de Benito Juárez, la reconoció,  y cuenta la leyenda que le dio unos hongos que  fueron los que le dieron el empujón final rumbo a su locura.


Esta obra ha sido fuente de inspiración para otras piezas, en el teatro recuerdo al menos dos: "Réquiem por un Imperio" con Susana Alexander y "Carlota Emperatriz" con Jaqueline Andere. Ambas puestas geniales, soberbias. La segunda de ellas, nos muestra a una Carlota desquiciada que lleva a sus propias gallinas en sus viajes, para poder comer exclusivamente los huevos puestos por éstas, pues temía ser envenenada en todos los lugares en los que se alojaba, aún cuando fue huésped del Papa en El Vaticano. 





Imagino la pequeña corte mexicana, pretenciosa, con sus monogramas hechos ex profeso, en todas sus vajillas y mantelería y sus damas de compañía región 4, extraídas del jet set mexicano de entonces, damas que cuando conocieron a Carlota, la abrazaron y la besaron, lo cual sorprendió y ofendió profundamente a la princesa belga, que estaba acostumbrada a una etiqueta mucho más rígida y austera.


En el libro descubrí, que lejos de lo que me enseñaron en la escuela en alguna ocasión, ni Carlota ni Maximiliano fueron villanos ni arrogantes. Sus intenciones eran muy buenas y ellos llegaron engañados a México, pensando que el público los aclamaba y los necesitaba. Ambos trabajaron desde sus trincheras por el bienestar del país, ambos llegaron a amar México y se sentían mexicanos. Ambos renunciaron a sus privilegios y títulos con tal de venir a gobernar un país que ellos pensaban, los necesitaba con todas sus fuerzas. Descubrí que Carlota y Max, sólo fueron unas piezas del ajedrez de la política europea de su época, y que ambos fueron también víctimas de su propia ingenuidad, de su propia ignorancia.




Los dejo con un pequeño video en el que el autor del libro, Fernando del Paso, da lectura a un par de fragmentos del mismo:




Espero que puedan leer esta formidable obra y compartirme sus comentarios.


Raúlo Reding
030612