miércoles, 13 de junio de 2012

¡Ay, por favor, ya no hablen de política!




En estos días de actividad electoral y propaganda política, con temor y decepción me encuentro cada vez más personas (básicamente mujeres), que protestan en sus muros de Facebook porque sus contactos "han secuestrado el sitio y no hacen más que hablar de política, como si fueran expertos en la materia".

Tal vez muchas de ellas no lo saben por su edad, o tal vez lo olvidaron, que durante muchos años, nuestro país vivió en un régimen donde la libertad de expresión era sólo una fachada, había monstruos y vacas sagradas INTOCABLES, empezando por el Presidente de la República. 


Hubo presidentes como Luis Echeverría, que provocó la caída de Julio Scherer, director del periódico Excélsior, a raíz de publicar artículos que le molestaban pues denigraban su persona, según él.

Fueron muchísimos años de mordazas y represión para los críticos del régimen priista. A partir de 1988 vino un proceso de democratización, de lucha social que culminó con el derrocamiento del PRI en el poder en el año 2000. Con críticas y todo, tepocatas, botas, dichos y lo que gusten y manden, Vicente Fox  retomó los reclamos de la lucha social, lidereada principalmente por la izquierda, y democratizó muchas partes de la vida pública, empezando por la libertad de expresión.

A partir de él, se desdoró, se desacralizó la investidura presidencial para ponerla al nivel de los demás mortales. El presidente dejó de ser omnipotente e intocable. Los periodistas agachones, que antes no se atrevían a levantar la cabeza en gobiernos priístas, se dieron vuelo con la nueva libertad adquirida y por primera vez en más de setenta años, pudieron expresar y criticar a sus anchas no sólo al Presidente de la República sino a todo el aparato de gobierno.

Nunca como antes, hemos vivido la libertad de expresión en nuestro país. ¿Que falta mucho por hacer? De acuerdo, y es trabajo de todos nosotros, no solo de los gobernantes, lograr una sociedad cada vez más democrática, más informada, más crítica y reflexiva. Lo cierto es que estamos en el camino de.

No los voy a marear con una lista de nombres o movimientos que lucharon por estos cambios democráticos. Bastará recordar, para propósitos de este artículo, que fueron hombres y mujeres de distintas filias políticas, edades, creencias religiosas, estratos sociales, que lucharon tenaz e incansablemente por democracia y libertad.


Y ahora mis queridas amigas, se molestan porque algunos decidimos invertir parte de nuestro tiempo y espacio en Facebook y en otras redes sociales en expresar nuestras opiniones y puntos de vista sobre la situación política de nuestro país. Perdón si afeo sus preciosos paisajes color de  rosa, si les llega polvo a sus coches lavaditos, si les hecho a perder sus garden parties, sus baby showers, sus precopas, perdón si muevo sus pamelas cubiertas de flores en sus tardes de té.

No pretendo que compartan mis convicciones políticas. Pero que exhorten a mi y a varios a que dejemos de utilizar las redes sociales como medio de expresión, me parece preocupante y triste, por decir lo menos. Si no quieren leer todos los comentarios políticos, es respetable. Lo triste es que no quieran enterarse DE NADA que tenga que ver con política, porque les echa a perder la diversión del momento. Preocupante. Luego vienen las quejas contra los gobiernos , el desgarrarse las vestiduras y la victimización.

Apunto también, que no es necesario ser expertos en un tema para opinar sobre él, mucho menos en una red social. Por dejar que OTROS, piensen por nosotros, analicen por nosotros, reflexionen por nosotros, y hablen por nosotros, es que estamos como estamos. El domingo pasado en un programa pos debate de Cadena Tres, uno de los críticos decía que no se les podía exigir a los votantes mexicanos, el nivel de análisis de los votantes suecos, por ejemplo. El comentario me caló. Me pisó un callo el recanijo. Tiene gran parte de razón. Ese es el punto, necesitamos convertirnos en electores, en votantes más críticos, analíticos y reflexivos.

L@s invito, atentamente, a que revisen de vez en cuando algun artículo, algúna revista, alguna nota que l@s mantenga informados sobre lo que estamos viviendo. Corren tiempos difíciles e intensos. No cerremos los ojos. Abrámoslos todo lo que podamos.

Les dejo con un artículo que Guadalupe Loaeza publicó en UNOMASUNO el 6 de noviembre de 1982 y que da título a la presente entrada. Vayan a la página 17 del libro que lo contiene (Las niñas bien.Loaeza, Guadalupe, 1987, Editorial Océano). Lean el artículo. Disfrútenlo. Diviértanse. Revisen si hay algo ahí que les pueda aportar una sonrisa, unas cejas levantadas, o un tema de reflexión. ¿Qué tanto hemos cambiado como sociedad, en treinta años?:


Espero sus comentarios y agradezco que sigan mi blog y lo recomienden.


Raúl Antonio Reding 











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